Make archaeology sexy again

A veces ocurre que los astros se alinean y, de la noche a la mañana, el pasado se convierte en lo más trendy, en un must, qué digo, en el hype del momento. Sí, amigas: las antiguallas también podemos ser lo más.

Ayer miércoles se inauguró en el espacio The Store X de Londres la exposición Wiltshire B4 Christ. O, lo que es lo mismo, «Wiltshire antes de Cristo». Aunque así de primeras os suene a peñazo arqueológico de museo naftaliniano, no debéis dejaros engañar por las apariencias: fue una de las citas más cool del agitado panorama arty de la capital inglesa.

El proyecto es fruto de una colaboración a tres bandas entre el artista Jeremy Deller, el fotógrafo David Sims y la marca de ropa Aries. Y ¿qué ha unido a estos tres portentos del moderneo? Nada más y nada menos que el Neolítico. Sí, habéis oído bien.

Tomando como referencia los monumentos megalíticos de Stonehenge y Avebury, la representación del gigante de Cernes Abbas, las cerámicas y piedras pulidas, y tantos otros símbolos del Neolítico británico, el equipo ha montado una exposición donde se alternan las instalaciones de neón con piezas arqueológicas y videoarte.

Para más inri, han editado un libro que aborda la arqueología de estos lugares desde la óptica arqueológica y artística. Y, lo mejor de todo, han diseñado una colección de ropa exclusiva inspirada en la prehistoria, que acompañará a la exposición en su itinerancia internacional –que espero acabe en mi armario.

Su lema: «Make archaeology sexy again».

El propio Deller ha llegado a afirmar que Stonehenge es casi una marca en sí misma, y que podría ser considerado el mejor logo jamás creado, ya que su silueta es más reconocible que cualquier otra cosa en Gran Bretaña –salvo la reina de Inglaterra.

La colección de Wiltshire B4 Christ ha contado, además, con un reportaje fotográfico en el propio yacimiento. La directora creativa de Aries, Sofia Prantera, ha reconocido que no era la primera vez que utilizaban símbolos antiguos para su gráfica, y que lo que les ha llevado a recuperar Stonehenge es su componente espiritual. «Como sociedad podemos haber perdido la religión, pero una vuelta al paganismo y la espiritualidad parece ofrecer una nueva manera de conectar con los otros, de congregarse, y eso es lo que espero que este proyecto pueda explorar y aportar», ha afirmado Prantera.

Todo esto demuestra dos cosas. Una, que os equivocáis cuando pensáis que la prehistoria no tiene nada que aportar a la vida moderna. Y dos, que algunos lugares como Stonehenge están envueltos de un aura de misticismo tan potente y atemporal, que igual que inspiraron poemas y grabados en los viajeros y artistas del siglo XIX, hoy, en el siglo XXI, son capaces de servir de referente para una propuesta que destila vanguardia por todos sus poros.

La arqueología vuelve a estar de moda. Y vuelve más sexy que nunca.