Justin Bieber el patrimonializador

Justin Bieber el patrimonializador

Hace unos días las redes sociales se hicieron eco del nuevo escándalo protagonizado por uno de los personajes más mediáticos de este lugar llamado mundo: Justin Bieber. El cantante canadiense acumula a su corta edad (21 años… ¿ya?) un considerable repertorio de altercados de dimensiones nada desdeñables, que incluso han llegado a convertirse en asunto de Estado. 

Yo también quiero mi pirámide

Yo también quiero mi pirámide

A mucha gente la Antigüedad le resulta fascinante. Lo que les atrae, sin embargo, no es siempre el interés por conocer ese pasado desde un punto de vista histórico o arqueológico, sino más bien lo que representa en nuestro imaginario: lo lejano, lo misterioso, lo exótico, lo idílico. Y uno de los mejores ejemplos de ese magnetismo son las famosas Siete Maravillas del Mundo Antiguo. View post

Un picadero llamado Pompeya

Un picadero llamado Pompeya

Reconozcámoslo. Todos lo hemos hecho alguna vez. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Terrorismo patrimonial

Terrorismo patrimonial

Después de los vídeos decapitando a rehenes vestidos de naranja, la nueva ofensiva intimidatoria del ISIS ha consistido, ni más ni menos, que en la destrucción intencionada de parte del patrimonio arqueológico iraquí.

PP ♥ iberos

PP ♥ iberos

Hace un tiempo hablamos de la obsesión del PP valenciano por los iberos. Si en aquel momento los iberos sirvieron para separar lo valenciano de lo catalán, esta vez han venido de perlas para argumentar la unidad española. O al menos así lo cree Alicia Sánchez-Camacho, candidata del PP al Parlament de Catalunya.

Beyoncé y la conspiración de las pirámides

Beyoncé y la conspiración de las pirámides

–Beyoncé, eres una estúpida y una maleducada. ¡Fuera de las pirámides!

Rectificación: Valencia SÍ QUIERE ser ibera

Rectificación: Valencia SÍ QUIERE ser ibera

Hace no mucho hablada en un post sobre el uso político de los restos ibéricos de la calle Ruaya de València. València ya no quiere ser ibera, se llamaba. Pues bien, dadas las circunstancias yo, Piedra, me veo obligada a rectificar: València SÍ QUIERE.