Glosario clásico para destacar en la vida moderna (I)

El siglo veintiuno nos ha venido con sus cosas bien, sus cosas fetén y sus cosas regular tirando a mal. Y os voy a ser sincera: a veces me siento un poco desubicada, porque aunque una ya tiene unos cuantos milenios de rodaje y de capacidad adaptativa, en ocasiones se echa en falta la solera de los clásicos.

Me refiero al lenguaje. Hoy en día hay tantos tecno-neologismos, que con un poco que te despistes acabas por perder el hilo de las conversaciones. No sé, eso de aceptar las cookies del website, lo de invertir en bitcoins, lo de mejorar el engagement para conseguir más followers, o lo de la santísima trinidad del hashtag, el hosting y el hardware. Chica, un lío.

Que sí, que todo bien, pero entre tanta tecnología digital y código binario impregnando nuestro refranero, yo reivindico la presencia de los referentes más clásicos. Por eso os he traído un utilísimo glosario de expresiones inspiradas en la mitología griega, para que las incorporéis en vuestro hablar diario.

Pensaréis que estoy chapada a la antigua, pero no: lo que quiero es haceros destacar entre las masas tecnologizadas y digitalizadas. Creedme, con este glosario seréis la sensación de todos los saraos.

Por ejemplo, estás discutiendo con una amiga y la conversación se pone tensa. En plan Beyoncé y Jay Z durante aquel bochornoso partido de baloncesto en 2014. ¿De verdad le vas a decir que es una histérica cabrona, cuando tienes la oportunidad de decirle suave y mitólogicamente que se está poniendo hecha una furia?

Lo sé, no lo puedes evitar. Entras a cotillear Instagram cada dos por tres. Pero, ¿por qué llamarlo adicción cuando puedes definirlo como tu talón de Aquiles? Drew Barrymore también prefería el eufemismo.

Aquiles y Drew Barrymore: dos infancias difíciles

No, los últimos días no han sido un coñazo, simplemente has tenido una semana de lo más espartana. No es mi culpa que los espartanos vivieran en la ciudad más aburrida de toda Grecia.

Todos los viernes piensas lo mismo: una copa rápida y a casa, que hoy no me quiero liar. Sí, claro. Lo mismo pensaba Macaulay Culkin a los doce años. A eso se le llama una quimera, algo casi imposible. Y es normal, vaya, porque tampoco para los griegos era fácil dar forma a un monstruo que tenía un poco de cabra, de serpiente, de león y de dragón.

Vale que a Ulises le ocurriese en su regreso a Ítaca, porque en situaciones críticas ya se sabe… pero, ¿de verdad te vas a dejar embaucar por esos cantos de sirena? Aunque suene apetecible, es más que probable que ese cupón descuento que acabas de googlear para tus compras online sea un engaño.

¿Sabes esa persona que te coge de la mano y te ayuda a esquivar a la muchedumbre para llegar a la barra? No, no: ni tú eres Paris Hilton ni ella es Lindsay Lohan. Esa persona tiene otro nombre y apellido: es el hilo de Ariadna. También ella ayudó a Teseo a salir sano y salvo del laberinto del Minotauro gracias a un ovillo de oro que le marcó el recorrido.

Ariadna-Teseo y Paris Hilton-Lindsey Lohan: del amor al desengaño

Aunque ir al gimnasio te suponga un esfuerzo ciclópeo, casi titánico, piénsalo por el lado positivo: se te va a quedar un cuerpi de lo más hercúleo.

Si un reggaeton como ‘Gata Gangster’ fue capaz de tender puentes entre Daddy Yankee y Don Omar, y del enfrentamiento se pasó al perreo, entonces no tengas dudas: la música amansa a las fieras. O así se dice desde que Orfeo aprendió a tocar la lira.

Igual que tú, todas nos quedamos muertas con el anuncio de ruptura de Alfred y Amaia de OT. Pero, ¿por qué no darle unos tintes épicos diciendo que la noticia te dejó de piedra? Aparte de recordarme, tendréis un bonito gesto con todos aquellos que miraron a los ojos a Medusa, la del pelo de serpientes, y quedaron petrificados para siempre.

Si todos estos tips lingüísticos te parecen demasiado viejunos, siempre estás a tiempo de volver a los tecno-neologismos. Ahora, que allá tú si te entran unos troyanos y te desestabilizan el equipo…