Hooligans chapados a la antigua

De entre todas las cosas que trae consigo un mundial de fútbol como el que se está celebrando estos días en Rusia, tan solo hay una que despierta en mí un mínimo interés. Y creedme, no tiene nada que ver con el deporte.

Cada cuatro años, la Copa Mundial de la FIFA logra lo que prácticamente nadie –excepto los Juegos Olímpicos y el Black Friday– consigue hacer durante el resto del tiempo: correr un tupido velo sobre los grandes problemas del mundo y construir un consenso internacional. Mientras dure el Mundial, las rencillas centenarias entre países y las grandes decisiones políticas se dejan a un lado, y unos y otros acuerdan berrear al unísono siguiendo las idas y venidas de un balón.

Este kit-kat de escala global no es ninguna novedad. Como suele pasar cuando hay de por medio una super idea, los griegos ya lo habían inventado. Así, cuando celebraban las Olimpiadas se imponía la llamada «paz olímpica», que básicamente obligaba a paralizar todas las guerras en curso para garantizar que los atletas pudiesen participar en las pruebas.

Pero perdonad que rompa esta conciliadora atmósfera: a mí el fútbol me parece un soberano aburrimiento, ya sea en la Champions o en un amistoso de 2ªB. Además, una cosa es el palabrerío de la paz y la concordia durante el Mundial, y otra muy distinta es la que lían las aficiones en cada partido.

Lo curioso es que para fortalecer su bravuconería y, al mismo tiempo, para afirmar su identidad nacional, las aficiones recurren cada vez más al pasado. Ya no basta con llevar banderas, pintarse la cara con sus colores o entonar cánticos locales. No. Ahora lo que se estila es disfrazarse con accesorios representativos de alguna cultura histórica del país.

Aficionados mexicanos Mexico futbol disfraz mariachi azteca mundial

La afición mexicana se debate entre los aztecas y los mariachis.

En serio, fijaos en las imágenes que se retransmiten de las gradas antes de cada partido. O en las escenas de altercados entre hinchas rivales con las que suelen empezar los telediarios. Veréis a vikingos lanzando sillas contra sacerdotes aztecas, a soldados espartanos aullando al más puro estilo 300 y a faraones arengando a las masas desde la tribuna sur.

Aficionado griego Grecia futbol disfrazado hoplita espartano mundial

El efecto 300 llega a las gradas.

Aficionado futbol Egipto egipcio vestido faraon mundial

La afición egipcia yendo a lo seguro.

La clave está en recuperar pueblos y grupos antiguos conocidos por su faceta guerrera, cuando no sanguinaria. Porque claro, ¿a quién va a intimidar un filósofo griego o una vestal romana coreando el «a por ellos, oe» entre tanta testosterona? No, joder, se trata de dar miedo. Otra cosa es que no siempre se consiga.

Spain is different.