Modernas de piedra

Ya podéis camuflaros con chándales de tactel, refugiaros en vuestra faceta de dj o sepultaros bajo quilos de tatuajes, septums, bigotes y gafas imposibles. No me vais a engañar. Vosotras, modernas del siglo XXI, no podéis vivir sin el pasado.

No meteré más leña en el fuego sobre la moda, siempre deudora de otras épocas. O sobre el reúso de algunos referentes en el arte contemporáneo y en el diseño. Hoy la cosa va de música. Sí, porque hasta las canciones más petardas con las que os recreáis en Youtube y que compartís en vuestros stories, hablan del pasado. Y seguro que ni os habíais dado cuenta.

Pensadlo. Quizá, así de sopetón, lo primero que os venga a la mente sea aquello del «Dórica, dórica. Jónica, jónica. Corin-tia, corin-tia» de Las Bistecs, que todas hemos coreografiado alguna vez. Una oda a los suplicios de la historia del arte. Sería un ejemplo.

Pero hay muchos más. ¿Os acordáis de la aparición estelar de Jirafa Rey y Lapili en Factor X cantando Cómeme el donut? Al esperpento inicial siguieron auténticas maravillas como este Laoconte, con una letra y una estética plenamente grecolatinas. El videoclip está inspirado en el grupo escultórico de Laooconte y sus hijos, una de las piezas maestras del arte helenístico, en la que los tres protagonistas están siendo asfixiados por serpientes. Y ojo a todas las alusiones mitológicas que se concentran en poco más de dos minutos.

La propia Lapili también ha tirado de la historia del arte en uno de sus temas en solitario, Tejedora, en el que recrea el archiconocido cuadro de Las hilanderas de Velázquez, de nuevo inspirado en un mito griego: el de Aracne, la joven que fue convertida en araña y condenada a tejer de por vida al haber desafiado a la diosa Atenea e insultado a los dioses.

Por su parte, la música electropical de Meneo y la electrónica de Vampire nos trajo en 2012 este mítico Toda loca, que se regodea en el pasado castrexo de Galicia. Como veréis en el videoclip, la fusión del tactel, las ruinas del castro de Baroña (A Coruña) y las brumas atlánticas, dio lugar a un irresistible elixir que obligó a los componentes del grupo a ejecutar sin pausa danzas milenarias en el susodicho yacimiento arqueológico. Viejos rituales para adoradores de la vida moderna.

Tampoco Putochinomaricón escapa al gusto por el patrimonio. O, si no, que se lo digan al busto inspirado en el Apolo Belvedere y al bote de Ajax –recordad que Áyax es un héroe de la Guerra de Troya– que sirven, en su canción Tú no eres activista, de atrezzo para la crítica a la falsa moral en la era digital .

Desde la postmodernidad, Hidrogenesse hace su particular homenaje a Elizabeth Taylor con una canción en la que, como era de esperar conociendo la trayectoria de la homenajeada, no faltan los guiños al mundo egipcio.

Además de hablar de la inmortalidad –aunque yo creo que en realidad lo que hacen es llamarle momia– en el videoclip aparecen modelos 3D de algunos referentes bien conocidos. Tal y como reconocieron en una entrevista, «nos hemos retratado a nosotros mismos como figuras míticas, antiguas, eternas. En el vídeo somos esculturas (blancas y doradas, estilo criselefantino), personajes de película, momias, joyas…».

Lo interesante es que, además de esta tradición de música moderna que utiliza y habla del pasado, recientemente han surgido nuevas propuestas que más que canciones son lecciones de historia adaptadas al perreo y al moderneo. Sobre todo a raíz del hit de Velaske yo soy guapa. Pero mi preferida es, sin duda, Bésame el Triangulito, que nos habla de una Cleopatra empoderada.

La cuestión de fondo es que la verdadera modernidad puede construirse también desde el pasado y el patrimonio. O, por lo menos, puede ayudar a acentuarla por el contraste con lo antiguo. Sabed, pues, modernas, que el pasado está llenito de referentes esperando a ser actualizados. Solo recurriendo a ellos podréis ser unas verdaderas modernas de piedra.