Fuera fascistas de nuestro pasado

Que el facherío se apropie de símbolos antiguos para construir su imaginario no es ninguna novedad: no hay más que pensar en Hitler y Mussolini rebuscando en los fondos del Imperio Romano. Los grupúsculos neofascistas de hoy en día no han perdido la costumbre. Lo que seguramente no saben es que su mensaje, además de intolerable, es contradictorio.

Hace apenas unos días se armó cierto revuelo en las redes por una noticia preocupante: el grupo Valentia Forum, vinculado a la extrema derecha, inauguraba el Casal Romeu en Orriols, uno de los barrios más multiculturales de València.

Este colectivo xenófobo y racista –según ellos, «colectivo cultural patriota»– está literalmente anclado en el pasado: no por sus ideales (no vayamos a pensar que todas las sociedades del pasado fueron así), sino por su simbología. Además de Valentia, que es el nombre en latín de la ciudad, y su acompañante Forum, utilizan como emblema la Cornucopia, o sea, el cuerno de la abundancia, símbolo de la urbe en época romana.

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Moneda ceca Valentia Cornucopia.
Moneda de la ceca de Valentia con la Cornucopia.

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En la confusión del fuego cruzado de tuits i retuits, asomaban el hocico otros colectivos cercanos. Sin ir más lejos, Nova Lucentum. ¡Vaya por Dios! De nuevo un nombre romano, ahora el de la ciudad de Alicante. La cosa es que con poco que rasquemos, aparecen más y más ejemplos de lo mismo a lo largo y ancho de la Península: Marbella Nostrum, Hiberia Genus, Iberia Cruor…

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Aunque en sus perfiles y webs lo disimulen con discursos populistas que hablan de patria, paz y justicia social, su ideario y su simbología apela a una supuesta pureza identitaria que les hace rechazar con violencia todo lo que huela a diferente. Sobre todo si es diferente a lo español o, mejor dicho, a lo que ellos entienden por español (aquello del «Una, Grande y Libre»).

Pero existe un movimiento más amplio surgido hace unos años en Francia y extendido por Europa y Estados Unidos –el establishment de los blanquitos– que defiende un nacionalismo blanco a escala global. Es el llamado «Movimiento Identitario», cuya gran paranoia es el «Gran Reemplazo», que vendría a ser la supuesta desaparición de la raza blanca por la llegada masiva de inmigrantes.

Viejas ideas, desde luego, pero camufladas y adaptadas a la realidad del siglo XXI. O no tanto, porque ¿adivináis de dónde bebe su imaginario? ¡Sorpresa! Ahí están de nuevo griegos y romanos para satisfacer sus deseos más oscuros. Su emblema es la letra griega Lambda –nuestra L– enmarcada en un círculo, que es la representación esquemática del escudo de los espartanos, el pueblo guerrero por antonomasia de la antigua Grecia (la «L» es de «Lacedemonia», su región).

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Emblema del Movimiento Identitario.

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Hipótesis de escudo espartano con la letra Lambda.

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La franquicia española se llama, cómo no, Movimiento Identitario Hispania y se define como «grupo de protección etno-cultural Europeo». Lo mismo podría aplicarse a otras tantas entidades españolas que simpatizan con esta ideología, como el grupo Legio VII (el nombre de una legión romana asentada en León) o las editoriales Hoplón (de ahí viene Hoplita, la infantería pesada de la antigua Grecia) y Esparta.

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A todos ellos el pasado les viene de perlas para evocar un origen de pureza étnica y echan mano del mundo grecorromano, entendiéndolo como germen del mundo occidental y, particularmente, de Europa. Incluso en algunos círculos afines se defiende una recuperación de las formas clásicas en el campo de las artes y la arquitectura. ¡Anda! ¡Como en la Italia y la Alemania de entreguerras!

Pero, amigos fascistas, usar el pasado sin conocerlo tiene sus riesgos. Y aquí la Antigüedad os juega una mala pasada, porque si ha habido un territorio diverso en pieles, lenguas y procedencias, ese es el Imperio Romano, mucho más multicultural de lo que el cine y la historia oficial nos han hecho creer bajo un prisma puramente eurocentrista. ¡Si las esculturas son blancas es porque se les ha ido la policromía, almas de cántaro!

diversidad pieles familia imperial Septimo Severo Tondo Severiano
La diversidad de pieles de la familia imperial de Septimo Severo, en el Tondo Severiano.

Esto es aplicable a toda la historia, no solo de Europa sino del mundo entero –salvo nefastos paréntesis–, construida a base de migraciones y mezclas. Así que, si de verdad queréis echar mano al pasado para justificar vuestras movidas, hacedlo con criterio, porque la pureza de sangre ni existe ni ha existido jamás. Y hacedme el favor de leer un poquito más.


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